OBEDECER, VALE LA PENA



Aunque obedecer a Dios es sencillo, la Biblia nos muestra que muchas veces obedecer duele, asusta o parece ilógico, cuando alguien decide confiar y hacer exactamente lo que Dios dice, Dios responde con bendición, cuidado y propósito.

Hoy recordemos a algunos hombres y mujeres que no lo entendieron todo, pero obedecieron con el corazón.

NOÉ: Dios le pidió a Noé algo extraño: construir un arca enorme cuando nunca había llovido. La gente seguramente se burló de él. Aun así, Noé no discutió con Dios, simplemente obedeció.

“Y Noé hizo conforme a todo lo que Dios le mandó; así lo hizo.”

Génesis 6:22

Dios bendijo su obediencia salvándolo a él y a su familia.

Mas Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.”

Génesis 6:8

Dios protege a quienes le obedecen, aun cuando el mundo no entienda.

ABRAHAM: Dios le pidió a Abraham que dejara su tierra, su familia y su seguridad. No le dio un mapa, solo una promesa. Abraham confió y dio el paso.

Por la fe Abraham obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.”

Hebreos 11:8

¿Y qué hizo Dios? Lo bendijo más allá de lo que imaginó.

 “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré… y serás bendición.”

 Génesis 12:2

La obediencia abre puertas que no podríamos abrir solos.

MOISÉS:  No se sentía capaz. Tenía miedo, inseguridad y muchas excusas. Aun así, decidió obedecer y volver a Egipto para liberar al pueblo.

“Y fue Moisés e hizo como Jehová le mandó.”

 Éxodo 7:6

Dios lo acompañó, lo fortaleció y mostró su poder a través de él.

Jehová iba delante de ellos.”

Éxodo 13:21

Dios no busca personas perfectas, busca corazones dispuestos a obedecer.

MARÍA: Era joven, sencilla y sabía que obedecer a Dios podía traerle rechazo. Aun así, respondió con humildad y fe.

 “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.”

Lucas 1:38

Dios la bendijo permitiéndole ser parte de Su plan de salvación.

Bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.”

Lucas 1:45

La obediencia sincera toca el corazón de Dios.

Obedecer no siempre es fácil. A veces cuesta, a veces duele y a veces no entendemos. Pero la obediencia siempre trae fruto. Dios honra a quienes confían en Él, aun cuando el camino no sea claro.

Si quieres y oyes, comerás el bien de la tierra.”

 Isaías 1:19

Oremos:

Señor, ayúdame a obedecerte incluso cuando tenga miedo, cuando no entienda y cuando me cueste. Quiero confiar en que tus caminos son mejores que los míos. Dame un corazón sensible y dispuesto, en el nombre de Jesús, Amén.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 

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