OREMOS UNIDOS
Uno de los mandatos que el Señor nos da en Su Palabra es orar por las personas que nos gobiernan. Y hoy el Señor quiere recordarnos lo importante y necesario que es hacerlo.
Todos hacemos parte de un mismo país, de un mismo pueblo, y de una u otra manera las decisiones de quienes están en autoridad afectan a toda la sociedad. Por eso, cuando nos unimos para orar por nuestros gobernantes, también estamos buscando el bienestar de nuestro pueblo y de nuestra nación.
Hoy el Señor nos invita a que, en lugar de quedarnos solamente pensando en cómo deberían hacer las cosas o criticando cada una de sus decisiones, nos unamos como pueblo y como país para llevar delante de Dios a las personas que están en autoridad.
Esto no significa que siempre estaremos de acuerdo con todo lo que hacen, ni que debemos llamar bueno a lo que Dios llama malo. Pero sí significa que, como hijos de Dios, tenemos una responsabilidad: orar y pedirle al Señor que les dé sabiduría, dirección y temor de Dios para tomar decisiones.
La Palabra nos enseña que toda autoridad existe bajo la soberanía de Dios. Él es quien está por encima de todo gobierno y de toda persona. Por eso, más que confiar plenamente en los hombres, debemos confiar en Dios y llevar delante de Él a quienes tienen la responsabilidad de gobernar.
A veces es muy fácil caer en la crítica, en los comentarios que dividen o en palabras que solamente aumentan la inconformidad y la desesperanza. Pero hoy el Señor nos recuerda que nuestra primera respuesta debe ser la oración.
Sea cual sea el gobierno, nos guste o no nos guste, oremos. Independientemente de si consideramos que lo están haciendo bien o no, hagamos nuestra parte delante de Dios.
Pidámosle al Señor que tenga misericordia de nuestros gobernantes, que les dé sabiduría para tomar buenas decisiones, que guarde sus corazones y que Su voluntad se cumpla en nuestra nación.
No permitamos que las diferencias nos quiten la capacidad de orar. Recordemos que, antes que cualquier opinión política, somos llamados a ser hijos de Dios y a responder de una manera diferente.
Hagamos nuestra parte: oremos, pidamos, clamemos y pongamos en las manos del Señor a quienes gobiernan. Dios sabe cómo obrar, cómo corregir, cómo dirigir y cómo hacer justicia.
A nosotros nos corresponde confiar en Él y cumplir con lo que Su Palabra nos enseña.
Hoy quiero invitarte a hacer una pausa y preguntarte: ¿Cuánto he criticado y cuánto he orado?
Tal vez hoy el Señor quiere cambiar nuestras palabras de crítica por palabras de oración. Tal vez quiere unirnos como pueblo para clamar por nuestra nación.
No importa quién esté gobernando. Nuestra responsabilidad como hijos de Dios sigue siendo la misma: orar.
Hagamos nuestra parte y dejemos que Dios, en Su perfecta sabiduría y justicia, haga la Suya.
Oremos por nuestros gobernantes. Oremos por nuestro país. Oremos por nuestra nación, Oremos Unidos.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante

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