PARA LA MEMORIA
"Bendice,
alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios."
Salmo 103:2
Hay momentos en los que la
desesperación toca nuestra puerta. Oramos, esperamos, buscamos respuestas, pero
pareciera que el cielo guarda silencio. Miramos a nuestro alrededor y no
encontramos una salida. Entonces el temor comienza a llenar nuestros pensamientos
y olvidamos algo muy importante: recordar.
A lo largo de toda la Biblia,
Dios invita constantemente a su pueblo a recordar sus obras, sus promesas y su
fidelidad. No porque Él pueda olvidar, sino porque somos nosotros quienes
olvidamos con facilidad todo lo que Él ya ha hecho.
Cuando la angustia quiera robarte
la paz, detente por un momento y recuerda. Recuerda aquellas ocasiones en las
que pensaste que no había salida y Dios abrió un camino. Recuerda esos días en
los que no sabías qué hacer y Él te dio dirección. Recuerda esas temporadas en
las que tus fuerzas se agotaron y Él te sostuvo con su mano.
El mismo Dios que estuvo contigo
ayer sigue estando contigo hoy.
"Acordaos
de las maravillas que él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su
boca."
1 Crónicas 16:12
Dios sabe que la memoria de sus
obras fortalece nuestra fe para enfrentar los desafíos presentes. Cuando
recordamos sus maravillas, nuestro corazón vuelve a llenarse de esperanza.
Quizás hoy no ves la respuesta
que estás esperando. Tal vez aún no entiendes lo que Dios está haciendo. Pero
eso no significa que Él haya dejado de obrar.
"Echando
toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros."
1 Pedro 5:7
Observa la promesa: Él tiene
cuidado de ti. No dice que tiene cuidado de algunas cosas y de otras no. Él
cuida cada detalle, cada lágrima, cada oración y cada batalla que enfrentas.
¿Por qué olvidamos tan rápido las
veces que Dios nos ha sostenido? ¿Por qué permitimos que la preocupación sea
más fuerte que los testimonios de su fidelidad?
Hoy el Señor te invita a volver
la mirada hacia atrás por un momento, no para quedarte en el pasado, sino para
recordar quién ha caminado contigo todo este tiempo.
Ese Dios que respondió antes
sigue siendo el mismo. Su amor no ha cambiado, su poder no ha disminuido y sus
promesas continúan firmes.
¡Ánimo pues! Si Dios lo hizo
antes, también puede hacerlo otra vez. Confía, espera y descansa en Él. Aun
cuando no veas la respuesta, puedes tener la certeza de que Él sigue obrando.
¿Qué situación difícil ha
resuelto Dios en tu vida que hoy necesitas volver a recordar para fortalecer tu
fe?
Oremos:
Señor, gracias porque has sido
fiel una y otra vez. Perdóname cuando permito que la preocupación me haga
olvidar tus bondades. Ayúdame a recordar tus maravillas, a confiar en tus
promesas y a descansar en tu amor. Hoy deposito delante de Ti toda ansiedad,
sabiendo que tienes cuidado de mí. En el nombre de Jesús. Amén.
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario