PIDE, BUSCA Y LLAMA
“Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”
Mateo 7:8 (RVR1960)
Este versículo nos muestra el corazón generoso de Dios. Él no es un ser distante o indiferente, sino un Padre que escucha y responde.
Jesús nos enseña que la oración es una conversación constante con un Dios que quiere bendecirnos. Pero también implica perseverar pedir, buscar, y llamar con fe y confianza, sin rendirnos a la primera.
“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”
Jeremías 29:13
Aquí Dios promete que se dejará encontrar por quienes lo buscan sinceramente. No se trata solo de repetir palabras o pedir cosas, sino de buscarlo con el corazón, con deseo de conocerlo y estar cerca de Él.
Cuando nos acercamos así, encontramos paz, dirección y propósito. Dios no se esconde; simplemente quiere que lo busquemos con amor genuino.
“Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”
Lucas 11:10
Jesús repite aquí la misma enseñanza de Mateo 7:8, reafirmando que Dios responde. Pero la clave está en la constancia. A veces pedimos una vez y, al no ver resultados, nos rendimos.
Este versículo nos anima a persistir en la fe, confiando en que Dios tiene el tiempo perfecto para responder. No siempre nos da lo que queremos, pero sí lo que realmente necesitamos.
Dios no es un muro al que le hablas y no responde; es un Padre atento.
Si pides, Él escucha, Si buscas, Él se deja encontrar, Si llamas, Él abre la puerta correcta.
A veces su respuesta no llega en el momento que esperamos, pero siempre llega de la manera que más nos conviene.
Hoy, tómate un momento para hablar con Él con sinceridad y confianza. No dejes de buscarlo. Dios responde a los corazones que no se rinden.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
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