ROMPE EL FRASCO

 

Hay una escena en la biblia que toca profundamente el corazón:

Una mujer se acerca a Jesús y, sin decir muchas palabras, hace algo que para muchos parecía un desperdicio, pero para Dios fue una ofrenda hermosa. Ella no dio un poco… lo dio todo.

“...quebró el frasco de alabastro y derramó el perfume sobre su cabeza. Y hubo algunos que se enojaron y decían: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?”

Marcos 14:3-4

Muchos la criticaron porque solo veían el valor económico, pero ella entendía algo más profundo: Jesús merecía todo. Cuando alguien ha sido tocado por el amor de Dios, ya no mide, ya no calcula… simplemente se entrega.

“...ha hecho una buena obra conmigo... esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo...”

Marcos 14:6-8

Jesús no vio desperdicio, vio amor, no vio exceso, vio entrega, ella no dio lo que le sobraba, dio lo que más valor tenía. Dio lo que representaba su vida.

Y aquí es donde esto nos confronta con amor, ¿Y nosotros? ¿Nuestra vida está siendo realmente entregada al Señor?

Si hoy Él nos pidiera “romper el frasco” … ¿lo haríamos? Romper el frasco no es solo dar algo material, es rendir el corazón.

“...presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es su culto racional.” Romanos 12:1

Dios no está buscando perfección, está buscando entrega, una vida rendida, disponible, sincera.

Tal vez ese “frasco” en nuestra vida hoy tiene nombre, puede ser una relación que sabes que te está alejando de Dios, puede ser algo material que se volvió tu seguridad, puede ser aquello a lo que le estás dando más tiempo que a Él.

“Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

Mateo 6:21

Lo que más valoramos, eso gobierna nuestro corazón, por eso Dios no quiere solo una parte, Él quiere el centro de todo.

Hoy el Espíritu Santo nos hace una invitación llena de amor:

¡Rompe el frasco!

Deja que ese “aceite” tu adoración, tu vida, tu todo sea derramado delante de Él.
Sin reservas. Sin miedo. Sin condiciones.

Porque lo que este mundo ofrece es pasajero, pero lo que viene de Dios es eterno y nunca defrauda.

“...no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

2 Corintios 4:18

Nada que entregues a Dios será una pérdida, Todo lo que derramas en Él, se convierte en adoración, en propósito y en eternidad.

Hoy es un buen día para amar así, sin medida. 

¡Rompe el frasco!

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS