¡SACÚDETE EL POLVO!
“Y si en alguna
parte no los reciben ni les prestan atención, sacúdanse el polvo de los pies y
váyanse. Con eso les estarán haciendo una advertencia”.
Marcos 6:11
(NBV)
Jesús envió a sus discípulos a predicar, a sanar, a anunciar que el Reino se había acercado. Pero también les dio una instrucción que a veces nos cuesta aceptar: si no los reciben, váyanse.
Qué fuerte… porque nosotros
queremos insistir, convencer, forzar, quedarnos donde no nos quieren escuchar.
Pero el Señor, que conoce los corazones, sabe algo que a veces olvidamos: no
todos van a responder.
En la gran comisión, Jesús nos
manda a ir y anunciar las buenas noticias, eso es obediencia…
Por tanto,
id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden
todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo. Amén.
Mateo 28:19-20
(NBV)
…Pero la decisión de creer no
está en nuestras manos. Dios desea que todos sean salvos, pero no todos
atenderán al llamado. Y cuando alguien rechaza el mensaje, no está rechazándote
a ti… está rechazando a Aquel que te envió. Sacudir el polvo no es desprecio,
es entender que ya hiciste tu parte.
A veces no solo hablamos de
predicar. También hablamos de: Consejos que nadie quiere recibir. advertencias
que ignoran, amor que no valoran, palabras que siembras y pisotean, y tú sigues
ahí… desgastándote… lastimándote… intentando una y otra vez.
Hoy el Señor te dice con amor: “Sacúdete, no cargues el
rechazo, no cargues la indiferencia, no cargues la responsabilidad de una
decisión que no te corresponde”.
Sacudir el
polvo significa: No permitir que el rechazo se vuelva amargura, no dejar que la
frustración robe tu paz, no forzar puertas que Dios no abrió. Cuando tú
obedeces, el cielo respalda, Cuando tú hablas, el Espíritu convence, y cuando
no escuchan, tú puedes irte en paz. Tu tarea es sembrar. El fruto le pertenece
a Dios.
¿Estás insistiendo donde Dios ya te dijo que te fueras? ¿Estás
cargando culpas que no son tuyas?
¿Te estás quedando en lugares donde tu voz ya no es recibida?
Sacúdete hoy, no con enojo… sino
con libertad, no con orgullo… sino con confianza en que hiciste lo que Dios te
pidió, descansa. El resultado no depende de ti.
Que el Señor te dé paz para
obedecer… y valentía para soltar.
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
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