SIGUE OBRANDO

 


“Cuando llegaron al pueblo de Betsaida, unas personas guiaron a un ciego hasta Jesús y le pidieron que lo tocara. Jesús tomó al ciego de la mano y lo llevó fuera del pueblo. Después le mojó los ojos con saliva, colocó las manos sobre él, y le preguntó si veía algo. El ciego respondió: ‘Veo gente, pero parecen árboles que caminan’. Entonces Jesús volvió a ponerle las manos sobre los ojos. El hombre miró de nuevo con cuidado, y vio todo claramente, porque ya estaba sano. Jesús le mandó que volviera a su casa, y le dijo: ‘No regreses al pueblo’”.

Marcos 8:22-26 (TLA)

En este pasaje podemos ver algo muy especial en la manera en que Jesús obra. Él pudo haber sanado al ciego inmediatamente, con una sola palabra o un solo toque, pero decidió hacerlo en dos momentos. Esto nos muestra que muchas veces Dios trabaja en nuestra vida por procesos.

Jesús primero tomó al ciego de la mano y lo sacó del pueblo. Ese gesto nos habla del amor y del cuidado de Dios. A veces, para sanarnos, el Señor también nos aparta de ciertos lugares, ambientes o personas, porque quiere tratar con nuestro corazón de una manera más profunda.

 “Por eso el Señor los espera, para tenerles compasión.”

Isaías 30:18

Esto nos recuerda que Dios nunca llega tarde. Él tiene compasión de nosotros y sabe exactamente cuándo y cómo actuar en nuestra vida. Aunque a veces sintamos que la respuesta tarda, en realidad Dios está obrando con amor y sabiduría.

Cuando Jesús tocó por primera vez los ojos del ciego, el hombre dijo que veía a las personas como árboles que caminaban. Es decir, aún no veía con claridad. Algo había cambiado, pero todavía no estaba completo.

Esto también sucede en nuestra vida espiritual. Cuando empezamos a caminar con Dios, muchas veces no entendemos todo, nuestra visión todavía es limitada. Pero el Señor sigue trabajando en nosotros.

 “El que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”

Filipenses 1:6

Dios no deja las cosas a medias. Si Él comenzó una obra en tu vida, puedes tener la certeza de que la terminará.

El texto dice: Luego Jesús volvió a poner sus manos sobre los ojos del hombre, y esta vez vio todo claramente. La sanidad fue completa.

Esto nos enseña que en nuestro caminar con Dios también aprendemos la paciencia, la dependencia y la humildad. Aprendemos a confiar en que el Señor sabe lo que está haciendo, aun cuando todavía no vemos todo con claridad.

 “Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón; sí, espera al Señor.”

Salmos 27:14

Esperar en Dios no es perder el tiempo, es permitir que Él termine su obra en nosotros.

Hoy el Señor también quiere tomar tu mano, como tomó la del ciego. Quiere guiarte paso a paso, sanando tu corazón, tu mente y tu vida. Quizás hoy sientes que todavía ves las cosas confusas, pero no te preocupes: Jesús sigue obrando. Cuando Él termina su obra, la sanidad es total y la visión es clara, confía en el proceso.

Dios todavía está trabajando en ti.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS