¡SIMPLEMENTE ADORALE!

 


La adoración está llena de bendiciones. Aunque es el Señor quien recibe la gloria, el mayor beneficiado somos nosotros. Cuando adoramos, algo se mueve en el cielo… y algo se transforma dentro de nosotros.

En la adoración hay sanidad, en la adoración hay libertad, en la adoración nuestra fe crece, en la adoración Dios se hace presente de una manera especial; pero aquí viene lo más profundo: no adoramos para que Dios nos dé algo, no adoramos para negociar, no adoramos para manipular resultados. Adoramos porque Él es digno.

“Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”

Juan 4:23-24

Dios no está buscando canciones bonitas, está buscando corazones rendidos, adorar en espíritu significa que no es algo mecánico, no es costumbre, no es rutina religiosa, es algo que nace del interior. Adorar en verdad significa que no hay máscaras, que no fingimos, que no aparentamos una espiritualidad que no vivimos.

¿Le estás adorando desde el corazón… o solo con palabras?

“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios… entonces sobrevino de repente un gran terremoto… y se soltaron las cadenas de todos.”

Hechos 16:25-26

Ellos no adoraron para salir de la cárcel, adoraron en medio de la cárcel, y mientras adoraban, Dios se manifestó. La adoración genuina provoca cosas sorprendentes, no porque obligue a Dios a actuar, sino porque abre nuestro corazón para que Él se mueva como Él quiera. No debemos condicionar a Dios.

A veces adoramos esperando el milagro, esperando la respuesta, esperando que algo cambie y Dios nos dice hoy con amor: “Adórame por quien Soy, no por lo que puedo darte.”

“Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.”

Salmos 22:3

Dios se manifiesta en medio de la alabanza, pero no es un intercambio, es una relación.

No pienses en el resultado, no pienses en lo que necesitas, no pienses en lo que esperas que pase. Simplemente adórale, hazlo espontáneamente, hazlo con sinceridad, hazlo con verdad y deja que Dios te sorprenda.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS