SOLO PARA NIÑOS


Hay cosas de Dios que no se entienden con títulos, estudios ni años de religión…Se entienden con el corazón correcto.

Jesús mismo lo dijo:

“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las revelaste a los niños.”
(Mateo 11:25)

Aquí Jesús no está despreciando la inteligencia. Está revelando un principio espiritual: Hay verdades de Dios que no entran por la mente orgullosa, sino por el corazón humilde.

Los “sabios e instruidos” representan a quienes creen que ya saben, que no necesitan aprender, que no dependen, ni necesitan de Dios. Los “niños” representan a los que reconocen que necesitan ser enseñados.

“Sí, Padre, porque así te agradó.”
(Mateo 11:26)

No es un accidente, No es injusticia, Es el diseño de Dios. A Dios le agrada revelarse a los que no presumen, a los que no se creen autosuficientes, a los que todavía pueden asombrarse, preguntar, llorar y depender.

“Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce alguno sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.”
(Mateo 11:27)

Conocer a Dios no es información, es revelación. Tú puedes leer la Biblia y no entender nada…
Y otro puede leer el mismo versículo y llorar porque Dios le habló. La diferencia no está en la capacidad mental. Está en el estado del corazón.

¿Cómo es un corazón de niño? Es sensible (no tiene el corazón endurecido), Es humilde (sabe que necesita ayuda), Tiene hambre de aprender, Es sencillo, no complicado, Confía fácilmente, Por eso Jesús también dijo:

“De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”
(Mateo 18:3)

No está hablando de edad, está hablando de actitud.

¿Y qué pasa con el corazón orgulloso? La Biblia también lo advierte:

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura.”
(1 Corintios 2:14)

La persona orgullosa, autosuficiente, que cree que no necesita a Dios…Puede tener una Biblia abierta, pero el corazón cerrado. Y cuando el corazón se cierra, la revelación se apaga.

Hoy Dios nos confronta con amor: Tal vez no entiendes la Palabra…No porque sea difícil. Sino porque tu corazón se volvió duro. Tal vez no es falta de inteligencia. Tal vez es falta de humildad. Dios no se esconde de ti por crueldad. Se revela a quienes todavía pueden ser niños delante de Él. Porque los tesoros de Su Palabra no se abren con orgullo…sino con un corazón pequeño, dependiente y hambriento de Él.

Si estás leyendo este devocional es porque para el Señor eres su niñ@ con hambre de Él

Comparte con quien creas que sea niñ@ como tú.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

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