TESORO VIVO
“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.”
Salmos 119:11
La Palabra de Dios nos enseña que debemos guardar, atesorar y conservar Sus dichos en lo más profundo de nuestro corazón. No se trata solo de leer la Biblia, sino de permitir que cada palabra del Señor habite en nosotros, que se vuelva parte de nuestra vida diaria.
La Escritura está llena de los dichos del Señor: consejos que nos guían, sabiduría que nos forma, mandatos que nos corrigen y promesas que nos sostienen. Es la misma voz de Dios hablándole a nuestro corazón, recordándonos que Su verdad es nuestro refugio y nuestra fuerza.
Cuando guardamos Su Palabra, estamos preparándonos para los momentos de prueba. Porque es precisamente en la tentación donde lo que hemos atesorado en el corazón sale a la luz. Muchas veces, las caídas del ser humano no ocurren por falta de amor hacia Dios, sino por falta de Su Palabra viva y presente en el corazón.
Jesucristo mismo nos dio el ejemplo. En el desierto, cuando fue tentado por el enemigo, respondió con autoridad diciendo:
“Escrito está…”
Mateo 4:4
Aunque Él es la Palabra hecha carne (Juan 1:14), también nos mostró cómo vivir como hombres y mujeres dependientes del Padre. Jesús tenía los dichos de Dios tan presentes en Su corazón, que ninguna tentación pudo hacerlo caer. Él no discutió con el enemigo, no razonó con la mentira; simplemente respondió con la verdad.
Ese es el llamado para nosotros hoy: llenar nuestra mente y nuestro corazón con la Palabra de Dios, hasta que en medio de cualquier prueba, nuestra respuesta natural sea la verdad de Cristo.
Porque cuando la Palabra habita en nosotros, no solo nos guarda del pecado, sino que nos acerca más al corazón de Dios.
Que hoy decidamos atesorar Su voz, vivir en ella y responder como Jesús: con un firme y poderoso “escrito está”.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante

Comentarios
Publicar un comentario