TIEMPO DIVINO


"Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo..."

(2 Timoteo 4:2)

Muchas veces, cuando el Señor pone en nuestro corazón hablarle a alguien de Su amor, comenzamos a pensar si es el momento adecuado. Miramos las circunstancias, la actitud de la persona o incluso nuestros propios temores, y terminamos guardando silencio.

Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que debemos predicar "a tiempo y fuera de tiempo". Esto significa que no siempre veremos las condiciones perfectas para compartir el mensaje, pero si el Espíritu Santo nos impulsa a hablar, debemos obedecer.

No se trata de insistir una y otra vez a quienes han rechazado repetidamente escuchar el evangelio. Jesús mismo enseñó que debemos actuar con sabiduría y discernimiento 

No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

(Mateo 7:6)

Pero hay momentos especiales en los que el Espíritu Santo toca nuestro corazón y nos dice claramente: "Habla ahora". En esos momentos, no debemos dejarnos detener por nuestros razonamientos.

Quizás para nosotros parezca un día común, una conversación más o un encuentro sin importancia. Pero para esa persona puede ser una cita Divina. Puede ser el día en que Dios decidió acercarse a ella a través de una palabra de esperanza, de amor o de salvación.

Por eso es tan importante aprender a escuchar la voz del Espíritu Santo. Cuando Él guía, siempre tiene un propósito. Tal vez nunca sepamos el impacto que tuvieron nuestras palabras, pero Dios sí lo sabe.

"El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento." 

(2 Pedro 3:9).

El corazón de Dios sigue buscando a los perdidos. Él desea que las personas conozcan la buena noticia de Jesucristo, reciban el perdón de sus pecados y encuentren la vida eterna.

Quizás hoy el Señor te esté mostrando a alguien: un familiar, un amigo, un vecino o un compañero de trabajo. No temas. Si el Espíritu Santo te impulsa a compartir una palabra de vida, ese es el momento adecuado.

Lo que para nosotros puede parecer fuera de tiempo, muchas veces está perfectamente dentro del tiempo de Dios.

¿He dejado pasar oportunidades para hablar del amor de Cristo porque pensé que no era el momento adecuado? ¿Estoy dispuesto a obedecer cuando el Espíritu Santo me impulse a compartir la esperanza que hay en Jesús?

Oremos:

Señor, ayúdame a tener un corazón sensible a Tu voz. Dame sabiduría para discernir cuándo hablar y amor para compartir Tu verdad. Que no sea el temor ni mis propios razonamientos los que dirijan mis decisiones, sino Tu Espíritu Santo. Permíteme ser un instrumento para llevar esperanza, salvación y vida a quienes Tú pongas en mi camino. En el nombre de Jesús. Amén.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

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