TIEMPO PERFECTO




Hay algo muy hermoso que escribió el sabio rey Salomón, y es que todo tiene su tiempo.
Y qué verdad tan profunda es esa. Hay épocas donde estamos felices, donde todo parece fluir y sentimos paz. Pero también hay tiempos donde estamos tristes, preocupados, cansados o esperando una respuesta de Dios que parece demorarse.

Hay momentos de abundancia… y momentos de escasez. Momentos donde sentimos que vencimos la prueba… y otros donde todavía estamos llorando en medio de ella.

Pero el Señor hoy quiere recordarte algo: nada es para siempre, excepto Su amor.

La prueba tiene un tiempo, la tristeza tiene un tiempo, la espera tiene un tiempo y así como llegó ese momento difícil, también llegará el día en que terminará.

La Palabra dice:

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
Eclesiastés 3:1

Este versículo nos enseña que Dios no pierde el control de ninguna etapa de nuestra vida. Aunque nosotros no entendamos el proceso, Él sí conoce el propósito de cada temporada.

A veces quisiéramos saltarnos los procesos dolorosos, pero muchas de las cosas más profundas se aprenden allí. Porque cada tiempo trae una enseñanza.

Si estás sufriendo, Dios quiere enseñarte a depender de Él; Si estás esperando, Dios quiere enseñarte a confiar; Si estás alegre, Dios quiere enseñarte a agradecer; Si estás preocupado, Dios quiere enseñarte a descansar en Sus manos.

La Biblia también dice:

“Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman.”
Romanos 8:28

Eso significa que aun lo que hoy duele, Dios puede usarlo para formar algo bueno en tu vida. Nada de lo que vives es en vano cuando caminas de la mano del Señor.

Tal vez hoy no entiendes por qué estás pasando ciertas cosas, pero sí puedes tener la seguridad de que Dios sigue trabajando, aun en silencio.

Y cuando llegue el tiempo correcto, entenderás que Dios nunca te abandonó… solo estaba formando algo en ti.

Así que pregúntate hoy: ¿En qué tiempo me encuentro?

Sea cual sea tu respuesta, recuerda esto: El tiempo que estás viviendo ahora mismo no es un error.
Es un tiempo permitido por Dios para enseñarte, fortalecerte y acercarte más a Él.

Descansa, confía, aprende y sigue caminando de la mano del Señor.

Porque después de la noche… siempre vuelve a amanecer.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS