TIEMPOS DE REFRIGERIO




 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor TIEMPOS DE REFRIGERIO.”

Hechos 3:19 

Pedro estaba hablando a una multitud que había visto un milagro: un hombre cojo fue sanado. Pero Pedro les recordó que el milagro no era lo más importante, sino el cambio del corazón. Cuando una persona se arrepiente —es decir, reconoce su error y decide cambiar de rumbo— Dios no solo perdona, sino que también trae “tiempos de refrigerio”, momentos de paz, consuelo y renovación interior.

 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos.”

Isaías 1:18

Este versículo nos muestra el corazón de Dios: no busca castigarnos, sino limpiarnos. El arrepentimiento abre la puerta para que Él borre nuestras faltas y nos dé un nuevo comienzo. Es como si Dios pasara una página nueva en el libro de nuestra vida.

 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

2 Corintios 5:17

Cuando uno se vuelve a Dios, no solo recibe perdón, sino una nueva identidad. Ya no se vive bajo la culpa o el pasado, sino con la esperanza de lo que Dios puede hacer ahora.

Arrepentirse no es un castigo, es una oportunidad. Dios no quiere que vivamos cansados o culpables, sino renovados. Hoy podemos comenzar de nuevo. Entreguemos los errores y permitamos que Él traiga sobre nosotros ese “tiempo nuevo” de descanso y vida fresca en su presencia.

Oremos:

Señor y Padre amado, gracias porque me das nuevas oportunidades. Hoy me arrepiento de mis errores y me vuelvo a Ti. Límpiame, renueva mi corazón y lléname de tu paz, en el nombre de Jesús, Amén.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS