TRANSFORMADOS EN LA CUEVA

  


“Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu; y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.”

1 Samuel 22:2

David no comenzó su reinado con los más fuertes ni los más influyentes. Dios no le envió soldados profesionales, sino un grupo de personas heridas, frustradas, y cargadas con deudas y dolores. Eran los rechazados, los que el mundo no consideraba útiles.

Pero fue precisamente con ellos que Dios empezó a construir un ejército poderoso. En LA CUEVA de Adulam, esos hombres rotos fueron TRANSFORMADOS en valientes.

Esto nos enseña algo profundo:

Dios no busca a los “perfectos”, busca a los disponibles.

Él toma a los que el mundo descarta y los convierte en instrumentos de su propósito.

Quizás tú hoy te sientas cansado, endeudado, emocionalmente agotado o sin dirección. Pero así como David acogió a esos hombres, Jesús también te llama a su lado. Él no te ve por tus fallas, sino por lo que puede hacer en ti si decides caminar con Él.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”

Mateo 11:28

Jesús está diciendo: “No esperes a estar bien para venir a mí”. Él invita a los cansados, a los que ya no pueden más. Así como David recibió a los agobiados, Jesús te recibe tal como estás, para sanar tus heridas y darte descanso en su presencia.

Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios.”

1 Corintios 1:26-27

Dios escoge a quienes el mundo no valora para mostrar su poder. Los débiles se vuelven fuertes, los quebrados se vuelven líderes, los endeudados se convierten en dadores.

Dios no te descarta por tu pasado; te prepara para tu propósito, Jesús nos TRANSFORMA EN LA CUEVA.

Oremos:

“Señor, gracias porque no me escogiste por mis logros, sino por tu amor. Aun con mis cargas, sé que puedo formar parte de tu ejército. Transforma mi debilidad en fuerza y mi dolor en propósito. Amén.”

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 

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