UNA PALABRA
La Palabra de Dios es tan poderosa, tan hermosa y tan viva, que una sola palabra suya es capaz de llenar el corazón más afligido, más angustiado y más necesitado. Cuando Dios habla, trae esperanza, consuelo y vida. Su voz tiene el poder de transformar aquello que parecía imposible.
En una ocasión, un hombre se acercó a Jesús con una fe admirable y le dijo: «Solamente di la palabra, y mi criado sanará.» Él sabía que no hacía falta nada más, porque una sola palabra del Señor era suficiente para obrar el milagro. Y así fue; Jesús honró aquella fe y mostró su poder.
Hoy también Dios sigue obrando de la misma manera. Él se glorifica en medio de quienes atraviesan momentos de angustia, tristeza y dificultad. Una sola palabra que sale de su boca puede quitar el dolor, disipar el desánimo, sanar las heridas del corazón y traer paz donde antes había temor. Cuando Dios habla, el alma encuentra descanso y la esperanza vuelve a florecer.

Comentarios
Publicar un comentario