VALOR OLVIDADO
¿No se venden
dos gorriones por una monedita? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin que
lo permita el Padre.
Mateo 10:29
Jesús toma algo que casi no vale
nada… para hablarnos. Los gorriones eran aves pequeñas, comunes, baratas. Se
vendían casi sin valor. Nadie se detenía a mirarlos. Y aun así, Jesús dice que ni
uno solo cae al suelo sin que el Padre lo vea. Aquí hay una gran verdad que nos debe confrontar:
Nosotros sí ignoramos. Dios no.
¿No se venden
cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos está
olvidado delante de Dios.
Lucas 12:6
Lo que el mundo considera
insignificante, Dios lo recuerda. Lo que otros pasan por alto, Dios lo tiene
presente. Tú puedes sentirte olvidado… pero eso no significa que lo estés. A
veces creemos que nuestro dolor no importa porque nadie pregunta. Pero el cielo
sí registra lo que la tierra ignora.
Así que no
tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones.
Mateo 10:31
Jesús no dice “vales si haces”,
ni “vales si logras”. Dice vales y pare de contar. Tu valor no nace de tu éxito,
tu apariencia o tu fuerza. Viene de Dios.
Has estado midiendo tu vida con
reglas equivocadas. Te sientes poco porque no alcanzas expectativas humanas,
pero Dios nunca te comparó con nadie.
Aun los
cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados.
Mateo 10:30
Esto significa que el cuidado de
Dios no es general, es personal. No es “Dios cuida a la gente”. Es Dios te
cuida a ti, con nombre, historia y heridas.
Tú minimizas lo que te duele.
Dices: “No es para tanto”. Pero Dios sí le presta atención a esas lágrimas que
escondes para que nadie te vea débil.
Los ojos del
Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor.
Salmo 34:15
Cuando Jesús dice que ni un
gorrión cae sin que lo permita el Padre, no promete una vida sin caídas.
Promete que aun en la caída, no estás fuera de su cuidado.
Pensaste que Dios se fue porque
estás pasando por algo difícil. Pero su silencio no es ausencia. Su mirada
sigue ahí, incluso cuando tú no la sientes.
Los gorriones valían casi nada. Aun así, Dios los ve. Entonces mírate con
honestidad:
¿No será que has creído que no vales? ¿Que tu vida es pequeña? ¿Que a nadie le
importaría si caes? Jesús responde antes de que termines la pregunta: No
eres invisible. No eres un accidente. No eres desechable. Si Dios atiende la caída de un pajarito, ¿cómo
crees que mira tu vida?
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario