VESTIDO NUEVO
A veces queremos que Dios haga algo nuevo… pero sin soltar lo viejo. Jesús lo explicó de una forma muy sencilla:
Nadie pone
remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido,
y se hace peor la rotura.
Mateo 9:16
Jesús estaba hablando con los
discípulos de Juan y con los fariseos, personas muy apegadas a sus formas,
costumbres y maneras de hacer las cosas. Ellos no entendían lo nuevo que Él
estaba trayendo.
El ejemplo es claro: Si pones un
pedazo de tela nueva en un vestido viejo, no lo arreglas… lo dañas más. Así nos
pasa a nosotros, queremos: Una vida nueva, Una fe viva, Respuestas diferentes, cambios
reales, pero seguimos aferrados a: Viejas maneras de pensar, Viejas actitudes, Viejas
heridas, viejos esquemas sobre cómo “debe” ser todo y lo nuevo de Dios no cabe
ahí.
A veces no es rebeldía abierta…
es dureza interior. Nos volvemos estrictos, cerrados, estructurados por dentro.
Y sin darnos cuenta, dejamos de escuchar.
La Biblia también dice:
He aquí, yo
hago cosa nueva; pronto saldrá a luz. ¿No la conoceréis?
Isaías 43:19
Dios sí está haciendo algo nuevo…
La pregunta no es si Él está obrando.La pregunta es: ¿yo estoy dispuesto a
verlo? Porque cuando el corazón está lleno de lo viejo, lo nuevo incomoda.
Lo nuevo de Dios no empieza afuera, empieza en la mente y en
el corazón.
No os
conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento.
Romanos 12:2
Renovar es cambiar la manera de pensar, es decirle al Señor:
“Tal vez he estado viendo esto mal”, “Tal vez me acostumbré a vivir así,” “Enséñame otra vez.” Eso duele un poco…
pero sana mucho.
No se trata de remendar. Se trata de cambiar.
Despojaos del
viejo hombre… y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios.
Efesios 4:22–24
Dios no quiere maquillarte por
fuera, quiere vestirte de algo completamente nuevo por dentro.
Pero aquí viene la parte que Dios
nos confronta con su amor:
No puedes abrazar lo nuevo
mientras aprietas lo viejo contra tu pecho, no puedes pedir dirección si ya
decidiste que no vas a cambiar., no puedes orar “háblame” y al mismo tiempo
decir “pero así me quedo”.
Dios no viene a quitarte algo
para dejarte vacío. Viene a quitar lo que ya no sirve… para vestirte con algo
que sí te da vida.
Oremos:
Señor, ¿qué cosa nueva quieres
enseñarme? ¿Qué forma de pensar tengo que soltar? ¿Qué actitud ya cumplió su
tiempo? No quiero remiendos…quiero el vestido nuevo que Tú tienes para mí.
Dios te continue
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
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