¿Y TÚ QUIÉN ERES?
En un mundo que constantemente nos dice quiénes debemos ser, es fácil olvidar lo que Dios dice sobre nosotros. Como hijos de Dios, nuestra identidad no se basa en nuestros logros, fracasos o opiniones de otros, sino en lo que Cristo ha hecho por nosotros. Hoy recordaremos quiénes somos en Él.
Soy Amado Incondicionalmente:
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
(Romanos 5:8).
Dios no te ama por lo que haces o dejas de hacer; ¡te ama porque Él es amor! Aun en tus peores momentos, Cristo dio su vida por ti. Nada puede separarte de Su amor (Romanos 8:38-39).
Soy Hijo(a) de Dios:
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
(Juan 1:12).
Si has recibido a Jesús en tu corazón, ¡eres parte de la familia de Dios! Eso significa que tienes acceso a Su presencia, herencia y cuidado. No eres un extraño; eres un hijo amado (Gálatas 3:26).
Soy Perdonado y Libre:
De manera que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
(2 Corintios 5:17).
En Cristo, tus pecados no te definen. Él te ha perdonado y te ha dado un nuevo comienzo. ¡No cargues culpas del pasado! Eres libre por Su gracia (Efesios 1:7).
Soy Más que Vencedor:
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
(Romanos 8:37).
Las dificultades no tienen la última palabra. En Cristo, tienes fuerza para superar pruebas porque Él ya venció al mundo (Juan 16:33). Tu victoria está asegurada en Él.
Soy Luz y Sal en el Mundo:
Vosotros sois la luz del mundo... Vosotros sois la sal de la tierra.
(Mateo 5:13-14).
Dios te ha puesto donde estás para reflejar Su amor y verdad. Tu vida tiene un propósito: llevar esperanza a otros y "sazonar" el mundo con el evangelio.
Hoy, elige creer lo que Dios dice de ti. Cuando dudes de tu valor, recuerda:
No eres lo que otros dicen; ni lo que tú mism@ le has creído al enemigo que eres, tu eres lo que Dios declara.
Tu identidad no depende de ti, sino de Cristo en ti.
Oremos:
Señor, gracias por recordarme quién soy en Ti. Ayúdame a vivir confiando en tu verdad y no en mis emociones. Que mi vida refleje tu amor y gloria. Amén, en el nombre de Jesús, Amén
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras.
(Efesios 2:10).
¡Eres una obra maestra de Dios! Vive seguro en tu identidad en Él.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario