CORRECCIÓN, UN REGALO ESCONDIDO
Salmos 94:12
Muchas veces la corrección de
Dios nos incomoda. No siempre entendemos por qué las cosas no salen como
esperábamos, o por qué Él permite ciertas pruebas. Pero la Palabra nos dice
algo maravilloso: ¡feliz es aquel a quien Dios corrige!
¿Por qué feliz? Porque detrás de
cada corrección hay amor. La disciplina de Dios nunca es para destruirnos, sino
para formarnos y hacernos crecer. Es como un padre que ama tanto a su hijo, que
no lo deja seguir en un camino peligroso.
La corrección de Dios no es
castigo, es dirección. No es rechazo, es cuidado. Cuando Él nos corrige, en
realidad nos está diciendo: “Te amo demasiado como para dejarte donde estás.”
“No
menosprecies, hijo mío, el castigo del Señor, ni te ofendas por sus
reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a
su hijo querido.”
Proverbios
3:11-12
La disciplina es una señal de
amor, no de abandono. Si Dios nos corrige, es porque nos reconoce como Sus
hijos amados.
“Ciertamente,
ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien
penosa; pero después produce la apacible cosecha de justicia para los que han
sido entrenados por ella.”
Hebreos 12:11
Aunque la corrección duele, su
fruto es hermoso: justicia, paz y madurez espiritual.
“Bienaventurado
es el hombre a quien Dios corrige; por tanto, no desprecies la disciplina del
Todopoderoso.”
Job 5:17
La misma bienaventuranza que en
Salmos 94:12: la corrección es un privilegio, porque significa que Dios está
obrando en nosotros.
Apocalipsis
3:19
Si hoy sientes que Dios te está corrigiendo, no lo tomes como rechazo, sino como una invitación a crecer. Cada prueba, cada puerta cerrada, cada confrontación con Su Palabra es una oportunidad para ser transformado.
La corrección de Dios es como la
poda de una planta: al principio parece dura, pero es para que florezcas más
fuerte, más sano y con más fruto.
Oremos:
Señor, gracias porque tu
corrección es un abrazo disfrazado. Enséñame a recibir tu disciplina con
gratitud y a confiar en que todo lo que haces es para mi bien. Que tu Palabra
sea mi guía, y que mi corazón siempre se deje moldear por tu amor, en el nombre
de Jesús, Amén.
Dios te continue
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
Señor tú eres mi alfarero estaba rota y en desesperanza,sin saber que camino coger y he sentido que me estás moldeando como una verdadera hija que es corregida por su creador original,restaurante ,cura mis heridas,aumenta mi fe,y que mi caminar sea seguro hacia un verdadero cambio espiritual,personal...Gracias por ser un Padre compasivo y misericordioso.Amen
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