FIRMEZA Y DULZURA
"Que su
conversación sea siempre amena y de buen gusto, sazonada con sal, para que
sepan cómo responder a cada uno."
Colosenses 4:6
Dios nos llama a tener un corazón tierno y palabras agradables, pero sin dejar de mantener nuestros valores y convicciones. La verdadera firmeza no es dureza; es verdad envuelta en amor.
"Mantente
alerta; permanece firme en la fe; sé valiente y fuerte."
1 Corintios:
16:13
La firmeza significa no ceder
ante la presión cuando sabes lo que es correcto según Dios. Esto no es
terquedad, sino seguridad en lo que Él dice.
"La respuesta amable calma el enojo; la respuesta grosera lo enciende más."
Proverbios 15:1
Podemos corregir o poner límites,
pero con un tono que no hiera. La dulzura abre puertas; la dureza innecesaria
las cierra.
"Más bien,
hablando la verdad en amor, crezcamos en todo sentido en aquel que es la
cabeza, es decir, Cristo."
Efesios
4:15
No se trata de elegir entre ser
sincero o ser amable. El modelo de Jesús es decir lo correcto con el corazón
correcto.
"No se
dejen vencer por el mal; al contrario, venzan el mal con el bien."
Romanos 12:21
La firmeza también es no
responder con la misma moneda cuando alguien nos trata mal, sino actuar de
manera que reflejemos a Cristo.
"Que el
Señor los lleve a amar como Dios ama y a perseverar como Cristo
perseveró."
2
Tesalonicenses 3:5
No es fácil ser firme y dulce a
la vez, pero Dios puede moldear nuestro carácter para lograrlo.
Antes de responder, preguntémonos: “¿Esto es verdad? ¿Y lo estoy diciendo con amor?”
Recordemos que la dulzura no es
debilidad y la firmeza no es dureza, Jesús fue ejemplo perfecto: fuerte en
principios, tierno en trato.
Oremos:
Señor amado, gracias por
mostrarme que puedo ser firme sin perder la dulzura, y dulce sin perder la
verdad. Enséñame a hablar con amor, a mantenerme fiel a tus principios y a
reflejar a Cristo en cada palabra y acción. Dame un corazón tierno pero valiente,
para corregir con gracia y actuar con compasión. Que en todo momento mis
palabras sean sazonadas con tu amor y mi vida sea un testimonio vivo de tu
carácter. En el nombre de Jesús, amén.
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
De la llenura del corazón habla la boca
ResponderEliminar