NO PODEMOS OLVIDAR

A veces buscamos a Dios con todo el corazón cuando estamos en necesidad, en dolor o en escasez. Oramos, lloramos, suplicamos…
Pero cuando llega el favor de Dios cuando tenemos trabajo, salud, abundancia o paz, podemos caer en el error de olvidarnos de Él. Sin darnos cuenta, empezamos a pensar que fue por nuestro esfuerzo, nuestra inteligencia o nuestra suerte.

Dios nos bendice no para que nos alejemos, sino para que lo amemos más profundamente.

Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.
Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy.”
Deuteronomio 8:10-11 (RVR60)

Dios sabía que el corazón humano tiende a olvidar. Cuando el pueblo de Israel por fin disfrutara de la tierra prometida una tierra abundante, podían caer en la tentación de olvidarse de Aquel que los había llevado hasta allí.
El versículo nos invita a tener cuidado: el bienestar puede ser una prueba más difícil que la escasez, porque cuando todo va bien, es fácil dejar de depender de Dios.

La invitación es clara: agradecer y obedecer, incluso cuando ya tenemos lo que pediamos.

Cuando los alimenté, se saciaron; y cuando se saciaron, se enorgullecieron; y al estar orgullosos, se olvidaron de mí.”
Oseas 13:6 (NTV)

Dios habla con tristeza: cuando bendijo a su pueblo, ellos se olvidaron de Él.
Esto nos muestra algo muy humano: la abundancia puede volvernos autosuficientes.
Cuando todo va bien, podemos creer que ya no necesitamos orar, que no necesitamos buscar a Dios con tanto fervor. Pero eso es justamente lo que enfría nuestra relación con Él.

El orgullo nace cuando olvidamos quién fue la fuente de cada bendición.

Cuando veamos que algo nos está yendo bien, el trabajo, las relaciones, la salud, recordemos quién nos llevó hasta allí.

No bajemos la guardia espiritual. Demos gracias, sigamos orando, sigamos sirviendo.

Cada bendición es una oportunidad para honrar aún más a Dios, no para alejarnos.

Oremos:
Padre gracias por cada favor que me has dado. No permitas que el bienestar me aleje de Ti. Enséñame a mantener un corazón agradecido, humilde y dependiente. Que en la abundancia o en la escasez, siempre seas Tú mi prioridad, en el nombre de Jesús, Amén.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 

Comentarios

  1. Que maravilloso es despertar y agradecer por un día más de vida,saber que así vivamos solos, Él está con nosotros,nunca nos abandona en los desiertos,ni en los valles de oscuridad,gracias por la descendencia que me diste,ya obraste en la salud de mi hijita que está pasando por una condición de salud muy delicada,ayudarla a esperar,a permanecer y confiar que Todos lo puedes TÚ SEÑOR,MANIFIESTA TU GLORIA Y PODER EN SU SALUD.AMEN

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